• Fer

Festival de vida y muerte de Xcaret - desde una perspectiva diferente



Esta fue la primera vez que fui al festival, y ¿por qué no? Me disfracé de catrina. Yo sabía que mucha gente se disfrazaba y de hecho, que en el mismo parque habían locales en donde maquillaban a la gente, así que pensé, todo el mundo estará disfrazado, que Tribu Nómada lleve a una catrina bonita.


Bueno, me maquillaron Sergio y Rita (el mismo Sergio que está en el blog de Dancer, el crucero, y Disney… Aquí es cuando revelo a qué se dedica jajá) y este fue el resultado:



Foto de Karen Plascencia


Ya toda arregladita, vi a Tote y a Camino para irnos al festival. Hicimos un poco menos de una hora, desde el centro de Cancún, comiendo Kit Kats y escuchando a Tote hablar del Festival de vida y muerte del año pasado, que fue de Quintana Roo y se ve que estuvo increíble. Este año, el festival número 16, eligió como tema a Tlaxcala, y por si no lo sabían, Tlaxcala ha sido criticado y burlado por su tamaño, pero muy inteligentes, usaron las críticas para su marketing, “Tlaxcala sí existe”, haciendo que todos los volteáramos a ver. Pues sus ofrendas no defraudaron, pero hablaremos de ellos más adelante.


El festival empezaba a las 4 pm, y nos habían citado a las 3:30. Al llegar a Xcaret, dejamos el coche en el estacionamiento amarillo, (te dan hasta una estampita del color que te tocó para que no se te olvide, ¡qué atención! Especialmente importante para uno que siempre está olvidando en dónde dejó el coche), y nos fuimos al camión que te lleva al parque, admirando el recorrido (lleno de árboles), y en lo personal, preguntándome si Xcaret tendría alguna política de solo entrar con ropa (como podrán ver en la imagen de arriba, no era un disfraz disfraz, si no body paint).


Cabe mencionar que de inicio dejó una excelente impresión la logística de Xcaret, el personal suficiente, indicándote en todo momento hacia donde ir, con un excelente trato y súper eficientes.


El camión nos dejó en las taquillas del parque, en donde vimos a Mariana y a Karla de Grupo Xcaret, la líder del grupo, y nuestro guía en el recorrido por las instalaciones. Desde la taquilla se sentía el ambiente y el tono del evento. Los letreros de Xcaret estaban decorados con flores de cempasúchil, y caminando unos pasos, ya en el interior, llegabas al altar de muertos de Tlaxcala. ¡Hermoso!




Nos llevaron con otros influencers, y empezaron las fotos.


Ok, pausa, las fotos ya habían empezado. Así como que todos iban disfrazados pues no, y de hecho, imaginaba todo tipo de catrines, desde el detallito en la cara, el tocado, hasta los más producidos… Bueno, creo que éramos muy pocos los que parecíamos verdaderos fanáticos del día de muertos, y hasta cierto punto algunos pensaban que yo era parte de Xcaret (aunque mi brazalete verde indicaba lo contrario), y querían sacarse una foto con la catrina, la mayoría muy amables, diciendo cosas lindas de mi disfraz, y otros un poco demandantes, pero como diría Camino, estaba probando la fama.


Nuestra guía nos dio la opción de recorrer el lugar por nuestra cuenta, y reunirnos más tarde, o seguir el recorrido todos en grupo. Nosotros (bueno, me parece que todos), escogimos la segunda opción. El parque todavía no estaba muy lleno pero ya había bastante gente. Caminar por los senderos de Xcaret es hermoso, ir entre árboles, y escuchar la fauna que habita en la selva… ¡Me encanta! Nos encontramos hasta un chango que estaba cruzando el sendero arriba de nosotros, y los coatíes, ¡uf! Ya llegaré a ellos.


Pasamos por una especie de “tapete” increíble, hecho con piedras, de ida al cementerio. En donde hicimos una pequeña parada para que todos tuvieran oportunidad de hacer alguna toma. Aquí Tote grabando su video:




Seguimos con el recorrido, y el que nuestra guía caminara deprisa no fue el problema, el que me detuviera cada diez pasos a sacarme una foto sí. Nos alejábamos un poco del grupo y después los volvíamos a encontrar, hasta que nos dividimos y terminamos perdidos. Entre los que nos quedamos por ahí perdidos, estaban Roberta con Maleta, Luz, de BeeTraveler (su bebé hermosa, y su mamá ni se diga, además súper linda), y Tribu Nómada. Estar perdidos, o más bien, no saber para dónde ir, no fue lo peor… Llegó: LA LLU-VIA. LLUVIA, body paint, ¿se imaginan? No solo iba a parecer que me estaban olvidando (referencia a Coco, diría Camino), si no que sin disfraz estaría rompiendo la ley exhibiéndome en un parque familiar, porque a Fernanda no se le ocurrió ¡llevar ropa! Ok, había tiendas y podría en el peor de los casos comprarme una playera, pero entienden mi preocupación. Camino me salvó con una toalla (la pintura seguía ahí), y aún con la toalla sobre mi cabeza, algunas personas querían fotos. ¡Qué locura!




A pesar de la lluvia, la gente en general seguía disfrutando, resignados a caminar mojados, pero aún así muchas risas de niños y sonrisas por todos lados. Como tardamos bastante en reencontrarnos con el grupo, ya era la hora de comer, así que nos fuimos al restaurante. Santos fue el mesero que nos atendió, súper atento, y la comida estaba deliciosa. Me encantó escuchar sobre los viajes con causa de Roberta con Maleta, (¡hasta le dije que teníamos un artículo en el blog que se llamaba así!), nos contó que ha sido voluntaria desde hace 9 años, ¡Ay me encantó! estoy segura de que en algún futuro cercano podremos hacer alguna alianza con ella.


¡Ah! Otra cosa genial de la comida… ¡Aparecieron los coatíes! Vean por favor a este cachorro:




Yo los veía como la gente veía mi personaje de catrina, así de ¡foto por favor!


Y bueno, después de comer continuamos el recorrido. Vimos exposiciones del arte de Tlaxcala, con artesanos que venían de ese estado, mostrando su talento.


Tote y Camino siguieron el recorrido con los demás. Sergio y Rita llegaron a mi rescate, un retoque al maquillaje y ya no me veía como un espíritu al que estaban olvidando. Así que pude continuar siendo una pequeña atracción en el parque, objeto de fotografías, sonrisas y lindos cumplidos.


Nos encontramos a dos amigos (Alicia y Miguel) que esperaban para el concierto. Ah, claro, el festival de Xcaret no solo se luce con bailes, obras, exposiciones, talleres, y los mejores platillos, también invitó a La Sonora Santanera y a la Maldita Vecindad ese día, y mucha gente esperaba ansiosa el concierto.


Ya no llovía, pasamos por la iglesia, la hacienda, los puestos de comida, recorrimos los altares, con el olor a copal y a flores, (algunos más impresionantes que otros, pero sin duda en todos se habían esmerado), y un pasillo con las paredes llenas de veladoras, ¡qué vista! No me tocó ver las obras, pero alcanzaba a escuchar los aplausos y la gente salía fascinada de los shows. Tote y Camino alcanzaron una parte del juego de pelota, que es de lo mejor que hay. Los vestuarios, la interpretación, el escenario… ¡uf! Podría dedicar un artículo completo para hablar del juego de pelota (que simboliza el juego entre el bien y el mal, la luz y oscuridad, la vida y la muerte). Aquí en el video de TikTok pueden ver algunas escenas de este espectáculo.


Después terminaron con el concierto, que me parece un gran cierre a un gran día de tradiciones y cultura. Entre el grupo de Xcaret hay muchísima variedad, con sus hoteles y parques, pero el parque de Xcaret, seas mexicano o no, te erizará la piel al envolverte en las raíces de México.




39 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo