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Nuestro Viaje a Cuba parte II: Cayo Coco


¡Hola nómadas! Aquí continúa la experiencia en Cuba: Cayo Coco.


El aeropuerto en la Habana estaba pequeño y vacío. De hecho, a excepción de una agradable pareja de italianos, el avión fue para nosotros solos. 40 minutos de vuelo y ya estábamos en nuestro destino.


Como información general, los cayos son pequeñas islas vírgenes de agua poco profunda y llenos de arrecifes de coral. En Cuba, algunos de los más famosos son Cayo Coco (el más famoso), Cayo Guillermo (en donde está la playa Pilar), Cayo Santa María, Cayo Largo del Sur, Cayo Levisa, y Cayo Iguana. Nosotros llegamos al aeropuerto Jardines del Rey en Cayo Coco, en donde el transporte nos recogió para llevarnos al hotel: La Marina Plaza & Spa.


El trayecto al hotel fue más largo que el vuelo. Recorrimos una carretera con mar a ambos lados durante un poco más de una hora hasta llegar a Cayo Cruz, en donde ya a lo lejos comenzaron a verse algunos hoteles.



El hotel estaba hermoso. Nos recibieron con una bebida deliciosa y el check in fue bastante rápido. El internet funcionaba como el otro hotel, y también duraba dos horas. Yordan nos saludó en la recepción y se aseguró de que todo estuviera siempre en orden. Algo que no previmos, fue la cantidad de mosquitos, quizá por la temporada, pero estaba un poco insoportable, así que cualquiera viajando para allá, ¡lleven buen repelente!











El hotel es pequeño pero elegante. Todo muy abierto y muy iluminado. En el lobby está la recepción, el bar y un piano. Del lado izquierdo están las habitaciones y si sigues derecho sales a la placita. Una especie de pueblito, en donde tienen una heladería, un Spa, boliche, discoteca, tiendas, y dos restaurantes: el Japonés y el Mediterráneo. También hay un salón, en donde esa noche había una degustación de habanos para un grupo de americanos que se estaba hospedando en el hotel, y por supuesto, nos apuntamos.


El restaurante estaba cerrado cuando llegamos, pero como estábamos hambrientos, nos prepararon un snack. (El hotel es todo incluido, y el bar está abierto 24 horas pero el restaurante abre para desayuno, comida y cena, y cuando está cerrado, puedes pedir un snack como sandwiches, fruta, papas a la francesa, o un pan con queso que les queda delicioso)


Nos comimos el snack en las mesitas que están afuera del lobby. Y no comimos solos, nos acompañó un divertido cangrejo:





Después del delicioso snack nos fuimos a las habitaciones, deteniendonos en el segundo piso a admirar la alberca con su increíble vista.





Descansamos un poco y nos fuimos a la degustación del habano en donde hicimos algunos amigos. Ok, es momento de aclarar una cosa, el hotel Marina es un hotel de pesca, así que la mayoría de la gente que se hospeda en este hotel son pescadores que viajan exclusivamente para hacer esa actividad. En lo personal, jamás habría elegido un hotel de pesca para hospedarme, pero eso explicaba lo tranquilo que estaba el ambiente y lo pacífico que se sentía el hotel, (comparado con otros todo incluido en donde tienen entretenimiento y fiesta 24/7). Regresando al punto, en compañía de nuestros nuevos amigos, empezamos la degustación.




La degustación la hizo un profesional que se dedica a hacerlo por todo el mundo, nos dejó a cada uno un puro, un vasito con ron, un chocolate y un café. Los que ya lo habíamos vivido estábamos entusiasmados y sabíamos qué esperar, pero este hombre lo llevó al siguiente nivel con una gran actitud al explicar y sus datos curiosos.


Al terminar la degustación nos quedamos un rato platicando con nuestros nuevos amigos y algunos miembros del staff. Fue realmente una maravillosa velada y una excelente bienvenida a Cayo Coco.



Día 4


Al día siguiente nos despertamos temprano y a las 7 ya estábamos desayunando. Nuestros amigos americanos también ya estaban en el restaurante. Ellos preparándose para su día y nosotros para el nuestro. Ellos se iban al mar a pescar, y nosotros también al mar, pero a otro tipo de actividad: El Seafari Cayo Media Luna.




Siendo la experiencia en catamarán algo normal en Cancún, y sabiendo que honestamente nuestras playas son la envidia de muchos, nuestras expectativas no eran muy altas. ¡Qué equivocados! De entrada, un grupito de delfines nadó un rato junto a nosotros. Y después, llegar a la playa Pilar, fue impresionante. Como un Cancún de hace veinte años.


Pero me estoy adelantando. El catamarán era tipo velero, y bastante amplio, (capacidad para 80 personas). Creo que iríamos alrededor de 40, o 50, de todas las edades y todas las nacionalidades. Nos dio la bienvenida “el Charro” (el capitán), el marinero y una divertida guía, que por cierto, ¡bailaba muy bien!




El clima estaba perfecto, y en el catamarán había barra libre y música moderna para bailar. Nos dirigíamos al primer arrecife cuando vimos a los delfines.



Nos detuvimos en la primera zona de la barrera coralina, en donde muchos se bajaron a hacer snorkel, y otros pocos se quedaron en el catamarán. Después nos detuvimos en la segunda zona, en donde había un barco hundido (seguro sale en el video de Tote).




Después llegamos a Cayo Media Luna, en donde estaba la comida esperando. El menú era arroz, vegetales, y podías elegir entre langosta, camarones y pollo. Tenían algunos animales a un lado, conejos, gallinas, pavo reales... ¡todos hermosos!








Para ese momento ya estábamos cansados, y en parte solo queríamos regresar al hotel a descansar, pero la siguiente parada del catamarán fue lo mejor de ese tour: Playa Pilar. ¡Ay pero qué belleza! La arena se veía y sentía como talco, pececitos de colores, el agua cristalina, perfecta. Un paraíso de verdad.


(Creo que lo apreciarán más en TikTok, sin que salga yo ahí atravesada)


Regresamos al hotel en la tarde y conocimos a Amliv la directora. Muy agradable, (con la excepción de que me apodó “pan con queso” por obvias razones), y super profesional. Realmente puedo decir que todo el personal, desde Ahmed en la barra (y por el que no nos comieron tanto los mosquitos gracias a su repelente), el encantador Yordan, Kin, el máster en entretenimiento, Amliv por supuesto, y hasta la esposa de Yordan (que la conocimos en la tienda de souvenirs) fue super simpática y amena. Conocimos a otras personas y odio no recordar todos los nombres, pero el velador, chef, meseros y todos, fueron verdaderamente serviciales.


Bueno sigamos. Esa noche cenamos en el restaurante Mediterráneo. Para ese momento teníamos un caído. Rafa se empezó a sentir mal en el catamarán y llegó al hotel directo a descansar. (Nuestro primer caído fue Tote, el día del show en el Parisién, que pobre andaba todo apagado). Después de cenar nos fuimos al boliche, en donde algunos de nosotros hicimos el ridículo, y otros no tanto (Barb y el staff ¡jajá!) No, no. Todos pudieron presumir chuzas y strikes una vez que habían calentado, yo no presumí nada pero vaya que fue divertido, y como en Cancún no existen esas actividades pues ni cómo decir que practicaré. Para cuando terminamos el segundo round, la disco ya estaba abierta. Se veía pequeña desde afuera pero estaba bastante amplia. Estaba la pista, a los costados unos silloncitos bastante cómodos, y la barra al fondo. El DJ y Kin, el animador etrella fueron lo máximo, poniendo excelente música, variada, y un gran ambiente. Ah, porque este hotel tiene algo especial, huéspedes de los hoteles cercanos vienen aquí a la plaza, ya sea a usar el boliche o a bailar en la disco. Así que el que nuestros vecinos americanos se durmieran temprano no fue un tema, llegaron muchas personas y se armó una gran fiesta con tequila (shots por supuesto), cervezas, ron, baile y mucha risa.









Día 5


Al día siguiente desayunamos y nos fuimos a la alberca del spa. Después de todo, era la mejor receta para la noche anterior de fiesta. Para este momento Rafa ya se sentía bien, pero teníamos una nueva caída, Barb, quien no salió de su habitación hasta el medio día. Aún así pudo disfrutar un poco la alberca del spa antes de que fuera la hora de comer.



Ese día teníamos cita en el restaurante japonés en donde el chef se lució con el teppanyaki (con todo y show). De hecho estuvo bastante entretenido y también nos dejaron participar. Primero Tote dibujó un carro con huevo en la plancha y después le aventaron a Barb un pedacito de huevo cocido para que lo atrapara, no lo hizo. Ni la segunda vez. Pero casi, el pedacito de huevo la esquivó por unos cuantos milímetros.





Después de cenar los nómadas se iban a reunir en la alberca pero los mosquitos ya habían reclamado el lugar, así que el nuevo meeting point fue la recámara de Cam. Yo me quedé en la computadora en mi habitación mandando correos. Estaba un poco picada con una película de Ashton Kutcher que estaba en la tele (Hey, Dónde está mi Auto?), cuando me di cuenta de que mis correos ya no salían. El tiempo de internet se había terminado. En lugar de llamar a la recepción o bajar a la recepción, me quedé embobada viendo la película (que no solo no es muy buena, ¡ya la había visto!) y cuando terminó me di un baño y me fui a dormir.




Día 6


Desayunamos en el hotel y después Kin nos llevó a dar la vuelta en el carrito de golf, para conocer los hoteles que estaban cerca, y bastante grandes. Tenían playa y contaban con gran entretenimiento. Por ejemplo, nos tocó ver llegar un camión y los animadores hicieron dos filas en la recepción y se pusieron a bailar y a recibir con alegría a sus nuevos invitados.


A las 2 nos recogió un camión que nos llevó de regreso al aeropuerto. El viaje había terminado. Nuestro vuelo salía a las 17:20, hacía una conexión en Habana y de ahí salíamos a las 18:10 para Cancún. Se oye pesado pero realmente fue muy rápido. Ya a las 19:30 estábamos aterrizando en Cancún, tristes de haber dejado Cuba, pero felices de estar en casa.


Enjoy Travel armó toda esta experiencia y honestamente fue encantadora de principio a fin.


Highlights:

· Amé los autos antiguos y el recorrido por la ciudad.

· La degustación de habano (y de ron) es algo 100% imperdible.

· Ver el atardecer desde la bahía (es simplemente hermoso).

· Caminar por las calles de la Habana y sentarte a tomar un mojito.

· La playa Pilar de Cayo Guillermo es un PARAISO en la Tierra.

· ¡La seguridad! Cuba es considerado uno de los países más seguros para turistas.

· ¿Ya dije que la gente es lo máximo?



Tips:

· Cuando viajes a Cuba llévate un buen snack (si eres mexicano y no puedes vivir sin salsa, ¡llévala!),

· Si vas a Cayo Coco, lleva repelente.

· Si vas al recorrido a pie de dos horas en las cuatro plazas de la Habana, lleva agua y una gorra.


La gente local es hermosa e independientemente de la política o lo que sea, la necesidad de ciertos artículos es palpable. Así que si quieres llevar medicinas, comida o artículos de higiene, ¡hazlo! Podrás dejarlo en el hotel o dárselo a algún guía o a quién tú quieras (a nosotros nos habría gustado llevar más).


En conclusión, Cuba me pareció un país con 3 maravillas: sus increíbles paisajes, su interesante y fascinante historia, y su gente cálida, amable y genuina. Quizá este país no tiene parques de diversiones o una gran tecnología, pero es auténtico y se quedará en tu corazón por siempre.




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